LOS PROGRAMAS DE ACCIÓN TUTORIAL

Documentos Generales: 
                     "Técnicas de Estudio"

   Título: " Padres y profesores "

ACCIÓN CONJUNTA DE PADRES Y PROFESORES

Si como afirma tan acertadamente M. Mounier «la educación no es hacer, sino despertar personas», en labor tan ardua y compleja se hace imprescindible el entendimiento y la adecuada coordinación de una acción pedagógica conjunta entre padres y profesores.

En cualquier caso, es necesaria si el objetivo es ayudar al alumno abocado al fracaso a superar las dificultades más graves en el aprendizaje y conducirle hacia el éxito en los exámenes

Si la educación es una, el alumno que no está rindiendo lo suficiente en el estudio debe disponer en el nuevo replanteamiento de una linea educativa más coherente, firme y activa a la que atenerse y que le ofrezca una mayor seguridad.

Padres y profesores, estando presente el alumno, han de diseñar un plan de acción conjunta actualizada y mas realista sobre tareas, refuerzos, nuevos horarios, grado de exigencia en las distintas áreas, niveles mínimos, técnicas de estudio.

Ahora, más que nunca, es necesario dar la batalla al desánimo, la desorientación y la ansiedad, que sin duda están haciendo presa en el estudiante.

Si no ve muy claro que sus esfuerzos le llevarán al éxito, optará por el desinterés y el abandono en los estudios.

ESTRATEGIA PARA AYUDARLES

Hay estudiantes que por si mismos son incapaces de poner en juego los medios para salvar el curso.

Sin embargo, si llegan a convencerse de que sus padres y profesores están firmemente decididos a aunarlos para prestarles toda la ayuda necesaria, es casi seguro que harán lo posible por no defraudar aquellas esperanzas que los adultos han puesto en ellos.

Pero la pregunta surge de inmediato ¿Cómo ha de ser la ayuda?

Fundamentalmente ha de ir encaminada a reactivar en el estudiante los llamados factores de éxito en el estudio: la motivación, incentivos, la dificultad en la tarea, el esfuerzo y las aptitudes o capacidades de que está dotado el sujeto.

Veamos cómo:

La motivación es la fuerza interior que impulsa al sujeto a realizar una tarea satisfactoriamente, con tesón y sin desaliento.

Es necesario que los padres y profesores tengan claro que la motivación es el primer factor del éxito escolar porque aporta las razones por las que el sujeto se siente alentado a dirigir y mantener una conducta que le lleva a conseguir la meta propuesta.

La acción motivadora del estudiante ha de ser conjunta y especifica sobre las disposiciones primarias y deben reactivarse por los adultos (padres y profesores) que conviven con el adolescente.

Las disposiciones primarias según su importancia son:

Los padres y profesores han de alentar necesariamente ese sentimiento en el alumno. Hacer que se sienta con fuerzas para superar las dificultades y los fallos cometidos hasta ahora.

Por el contrario, si un alumno comienza a duplicar las horas dedicadas al estudio, a prestar toda la atención en clase y a interesarse de verdad por recuperar el tiempo perdido y comprueba que obtiene idénticos resultados que antes y que nadie valora sus esfuerzos, perderá la motivación de inmediato al ver que sus acciones no producen los efectos deseados.

De ahí la imperiosa necesidad de que padres y profesores en acción conjunta estén bien atentos a reforzar cualquier esfuerzo del estudiante para potenciar y desarrollar su motivación.

Dificultad en la tarea, guarda relación con la motivación, con el incentivo, con las aptitudes y con el sentimiento de competencia del alumno.

Es fundamental que el profesor de cada asignatura presente al alumno de escaso rendimiento escolar la tarea de recuperación y puesta a punto como perfectamente superable si alcanza un determinado nivel de esfuerzo y dedicación.

Esfuerzo es el empleo de una mayor energía en la acción para lograr los objetivos a pesar de las dificultades que entrañen.

Pero mantenerse firme en el empeño y alcanzar buenos resultados en alumnos que han suspendido a lo largo del curso, exige la constante vigilancia y aliento de los padres y profesores que, día a dia, con afecto y firmeza, han de requerir sin concesiones el cumplimiento exacto y puntual de lo prometido y convenido.

Capacidad. La aptitud de cada alumno es también decisiva en este afán por remontar el fracaso escolar que viene arrastrando cuando la capacidad intelectual es más bien limitada, hay que poner el acento en prestar mayor atención en clase, esforzarse todo lo posible y duplicar o triplicar el tiempo dedicado al estudio.

Pero cuando el estudiante está muy bien dotado intelectualmente, es preciso hacerle ver en la práctica cómo en poco tiempo obtiene grandes resultados. Esto le animará a un mayor esfuerzo y a una constante dedicación.

CARÁCTER Y MOTIVACIÓN

Te sugiero que para potenciar tu interés por el estudio y motivarte, trates de imitar, de hacer tuyos, los rasgos que definen al estudiante impulsado por una motivación de rango superior.

Son estos:

EL PROFESOR, FACTOR DECISIVO

La actitud-convicción positiva, esperanzada, entusiasta y sincera del profesor, su calor humano y su capacidad de contagiar la ilusión por el esfuerzo en el estudiante, haciéndole ver que los objetivos minimos son fáciles de alcanzar, son determinantes.

El profesor ha de poner todo su empeño en asegurar a cada alumno las condiciones de aprendizaje adecuadas a las deficiencias que presenta.

Si el profesor se lo propone y hace de ello un reto personal, incluso el alumno más rebelde duplicará su esfuerzo y mejorará notablemente los resultados escolares y es que el profesor tiene en su mano abrir una puerta a la esperanza en los alumnos con menor capacidad o que arrastran algunas asignaturas y no se deciden a dar el paso hacia la superación y el esfuerzo.

En opinión de los propios alumnos, éstos son los rasgos de personalidad que más contribuyen a fomentar su interés por el estudio y su esperanza por obtener mejores resultados y por el siguiente orden de importancia:

  • comprensión,
  • actitud dialogante,
  • cordialidad y tolerancia,
  • bondad y honradez,
  • respeto por el alumno,
  • ser buen conocedor del alumno,
  • buen psicopedagogo,
  • justo,
  • competente,
  • de permanente actitud democrática,
  • imaginativo,
  • comunicativo y familiar,
  • divertido y simpático sin pasarse,
  • imparcial,
  • de carácter firme y decidido,
  • que posea una gran inteligencia.

 

HACERSE COMPRENDER

Según el psicopedagogo Barr, el grado y calidad en la preparación académica de un profesor expresado a través de las calificaciones obtenidas a lo largo de su carrera guarda una relación muy baja con los resultados más o menos satisfactorios logrados por cada uno de sus alumnos.

Los trabajos de investigación psicopedagógica en los últimos años están demostrando que la eficacia en el proceso enseñanza-aprendizaje guarda una relación directa con la claridad y facilidad de expresión en las explicaciones del profesor, así como con su habilidad, imaginación y sensibilidad para organizar las actividades del aprendizaje, haciéndolas asequibles al nivel de comprensión del alumno.

Todo ello, bajo la constante de un entusiasmo contagioso que incite al estudiante a estudiar más y mejor hasta convertirlo en placer.

Parece claro que la clave de la competencia profesional del educador eficaz está no tanto en sus aptitudes cognoscitivas y de preparación académica cuanto en las aptitudes psicopedagógicas y de adecuación de los nuevos contenidos que ha de asimilar el estudiante a su grado de madurez cognoscitiva y en la capacidad para entusiasmarle e implicarle en las tareas de estudio, empleando un sistema, un orden y una continuidad en la exigencia, dentro de un marco de flexibilidad, de comprensión y de cálida proximidad al alumno.

VEINTE PUNTOS CLAVES

Si como profesor deseas aprobar merecidamente a todos tus alumnos, es necesario que tengas en cuenta los siguientes puntos:

1. Al comienzo de curso define claramente los objetivos pedagógicos y circunscríbelos a contenidos escolares precisos a corto, medio y largo plazo, informando bien a los alumnos de cuáles son los contenidos imprescindibles

2. Averigua el nivel de competencia de cada uno de tus alumnos y arbitra los medios para que todos logren el dominio de los conocimientos básicos necesarios sobre los que afianzar los nuevos contenidos.

3. Trata de adaptarte (en lo posible) al estilo y ritmo de aprendizaje de los alumnos.

4. Ten claro en qué actividades se muestran mas participativos y en cuáles y en qué circunstancias adoptan una actitud pasiva.

5. Ante un estudiante desmotivado, llega a las causas y aporta el remedio mas adecuado.

6. Si detectas en algún alumno una clara deficiencia de aptitudes, pon el caso en manos del psicólogo del centro y arbitra conjuntamente soluciones.

7. Trata de conocer de cerca el entorno sociocultural y familiar de cada alumno.

8. Comprueba si todos tus alumnos saben entresacar las ideas principales de un texto escrito o de una exposición oral, subrayar, hacer esquemas, resumir...

9. Aplica alguna forma de instrucción directa para enseñar las destrezas de la comprensión lectora a los alumnos que encuentran dificultad en captar la idea fundamental de un párrafo.

10. Comprueba frecuentemente el nivel de expresión oral y escrita de cada alumno y ejercítales en la velocidad y comprensión lectoras comprobando mes a mes los adelantos de la manera más individualizada posible.

11. Procura actualizar su preparación psicopedagógica y proporciona ayuda adecuada a los alumnos que presenten problemas de integración o que participan muy poco en las actividades escolares.

12. Conviértete en un verdadero experto en técnicas de estudio. Sin duda lograras una mayor eficacia en su tarea como profesor.

13. Manten un control constante sobre los alumnos, exigiéndoles planificar bien las tareas y distribuir adecuadamente el tiempo.

14. Enseña a los alumnos a valerse de otras fuentes distintas del texto, a ampliar sus conocimientos en obras de consulta y a descender a los casos prácticos que les proporciona la vida misma, contrastando y sopesando distintos enfoques, teorías y opiniones sobre el mismo tema.

15. Estáte atento a proporcionar a cada alumno la satisfacción de sentirse importante ante sus compañeros, elogiándole por sus manifestaciones de interés.

16. Cuando un alumno mantenga en su conducta una constante de bajo rendimiento, negativismo y falta de interés, evita la critica destructiva y trata de encontrar la causa: problemas psicológicos, familiares, de adaptación social, etc . Proporciónale la ayuda que necesita.

17. No olvides que la evaluación continua es de gran ayuda para mantener la constancia, el interés y el estimulo, tanto en clase como fuera de ella. Valora, lo más que puedas, lo que hace el alumno, toma nota de ello e infórmale con cierta frecuencia de lo que va reflejando su ficha personal.

18. No temas excederte en infundirles a todos tus alumnos muchos ánimos, estimulo para que se superen un poco más cada día en su esfuerzo, y procura fijarte en sus logros tanto como en sus deficiencias.

19. Finalmente, sé consciente de la influencia beneficiosa en todos los sentidos que puedes ejercer sobre tus alumnos y de cómo puedes impulsarles al esfuerzo y a la superación de sí mismos en el camino hacia el éxito, siendo un vivo ejemplo de autocontrol, y disciplina.

20. Para potenciar la autoconfianza de los alumnos mas pasivos hazles ver:

LOS PADRES Y SU APOYO INCONDICIONAL

Para terminar estas normas sobre el éxito escolar es obligado que dediquemos un apartado íntegramente a los padres, como primeros educadores, y analizar detenidamente cómo han de desempeñar su papel para facilitar al máximo el éxito escolar de sus hijos

No vale, por tanto, descargarse de responsabilidades diciendo: ya mando al colegio a mi hijo, que se encarguen de educarle y exigirle los profesores, que son profesionales de la educación.

La verdad es que los padres de hoy han de tomar parte activa en la formación, educación y enseñanza de sus hijos.

Para ello deben conocer y practicar los principios de una educación actual. Han de modernizarse como educadores y saber conjugar la autoridad, la firmeza, la exigencia y la disciplina con la comprensión, la tolerancia, la dulzura en el trato y la actitud dialogante, para que sus hijos crezcan sanos de mente y de cuerpo.

Los padres de hoy han de dar solución a los problemas de conducta, de estudio o de integración social que sus hijos les pueden plantear.

Han de aprender habilidades, destrezas y recursos educativos para poder enfrentarse, con esperanzas de éxito, a las distintas dificultades planteadas.

En esta labor de alentar a los estudiantes con problemas escolares, el apoyo constante de los padres es determinante.

Es fundamental que éstos estén al corriente del nuevo plan de estudios.

Personalmente creo de gran utilidad que cada noche, durante 4 ó 5 minutos, de manera distendida y amistosa, se haga una revisión seria entre padres e hijos sobre el grado de atención en clase, la toma de apuntes, las dificultades que han surgido y soluciones dadas, las tareas.

Esto mantendrá vivo en el alumno, que fácilmente se viene abajo y descuida muy pronto sus obligaciones de estudiante, el deseo de superación y constancia en la linea previamente trazada.

RETRATO ROBOT DEL BUEN EDUCADOR

AMBIENTE FAMILIAR PROPIO

En los últimos años me he preocupado por averiguar cuáles son las características o notas distintivas del ambiente familiar en que vivían los alumnos con un rendimiento escolar muy notable, es decir, con unas calificaciones medias al final de curso de notable alto y de sobresaliente.

En síntesis son las siguientes:

Unidad de criterios entre los progenitores a la hora de exigirles disciplina y responsabilidad.

Firmeza y autoridad en lo fundamental, no unilateralmente, sino de forma unánime, tanto por parte del padre como de la madre, con buenas dosis de comprensión e incluso de cierta tolerancia en ocasiones.

Firmeza no es dureza ni intransigencia y autoridad no es autoritarismo ni violencia en las expresiones o en la conducta.

Respeto siempre a un horario familiar mas o menos flexible, a unas normas de trato afable y de conducta correcta, y al criterio de los demás.

Constancia en la exigencia, sin concesiones ni flaqueza del cumplimiento del deber, y de las responsabilidades de los hijos, según su edad.

Amor y calor humanos con manifestación de estima y sano orgullo por los esfuerzos que realiza el hijo por superarse cada día.

Estímulo y ayuda para que, en la medida de sus posibilidades, intenten lograr las cosas por su propios medios. Es importante que inciten a los hijos a valerse por si mismos cuanto antes.

Interacción educativa frecuente, constructiva, programada y eficiente con el colegio, pero de manera más asidua directa e intensa con los profesores y con el tutor.

Acción educativa familiar sea cual fuese es nivel de preparación intelectual de los padres, siempre suele darse una acción educativa bastante intensa dentro de la familia: se lee bastante, se dispone de biblioteca, se pregunta con frecuencia por el ritmo y aprovechamiento de las clases, se revisan los cuadernos, se recuerda al estudiante si ha estudiado ya todo, se preguntan las lecciones, se comprueba si están hechas las tareas o se hacen personalmente con el alumno..

No está todo perdido. En esta ficha he querido destacar el primerísimo papel que juega la interacción educativa en si misma y la labor del profesor y de los padres, cada uno en su respectivo papel, para envolver, implicar, arrastrar y encandilar al estudiante que se considera ya vencido y sin esperanza, reavivando su entusiasmo y abriéndole las puertas a la esperanza de poder remontar el curso venciendo al fantasma del suspenso.

Abandonemos las posturas derrotistas, el dramatismo y las lamentaciones y pongámonos a trabajar todos: padres profesores y, por supuesto, el propio alumno con el entusiasmo y la ilusión de que seamos capaces.

Espero que esta ficha os haya ayudado a intentarlo de verdad.